Documento para el Taller de Organización.
Apuntes sobre nuestra historia
Los que militamos en la franja morada tenemos sobre nuestras espaldas la responsabilidad de pensar no solamente el presente, debemos proyectar hacia el porvenir una agrupación que continúe defendiendo a los estudiantes, con la capacidad de autocrítica necesaria sobre los caminos transitados para recuperar de nuestra historia aquello que nos hizo ser hoy la agrupación estudiantil que conduce el movimiento universitario en todo el país, con la mayoría de los centros de estudiantes y federaciones, desde el retorno de la democracia; observando objetivamente aquellos equívocos que se pueden haber cometido, precisamente para no repetirlos en el futuro. La franja morada emerge a la vida política en los años más convulsionados de nuestra historia reciente, con el golpe de estado de Onganía, los militantes de la universidad pública que defendía los principios de la Reforma Universitaria (que bajo el gobierno de facto, habían quedado suspendidos) comenzaron a nuclearse en el Movimiento Autentica Reforma Universitaria (M.A.R.U) con incidencia sobre todo en Capital Federal, y el Movimiento Universitario Reformista Autentico (M.U.R.A), con un amplio despliegue en Santa Fe (antecedente directo de nuestra organización), contaban entre sus filas con militantes provenientes del Comunismo, el anarquismo y el radicalismo. Existía a nivel nacional la Unión Nacional Reformista Franja Morada, que era una confederación de agrupaciones como las antes mencionadas que se identificaban con la gesta del 18. Había nacido en la Ciudad de Rosario los días 25 y 26 de agosto de 1967. El objeto perseguido era unificar criterios para recuperar los centros de estudiantes, las federaciones locales y la FUA que habían sido cooptadas por las agrupaciones de izquierda luego de la caída de Arturo Illia. El origen del nombre Franja Morada se remonta a los años 1918, en los tiempos de la gestación de la reforma universitaria, cuando los estudiantes cordobeses expulsaron de la Universidad al Clero y a la Aristocracia Academicistas que gobernaban de forma cerrada las casas de estudio. Entonces, un grupo de estudiantes hace flamear las estolas de color morado que usan los sacerdotes alrededor del cuello, como símbolo del Régimen derribado y a modo de identificación de aquellos que impulsaban la reforma. Fue recién Santiago Pampillon quien adopto el nombre Franja Morada para denominar a la agrupación que fundó en la década del 60. Pampillon cae asesinado de un balazo en la cabeza en septiembre de 1966 en la ciudad de Córdoba cuando coordinaba una manifestación estudiantil contra el gobierno de facto y se constituye en la primera víctima de la dictadura de Ongania. En su homenaje las agrupaciones reformistas de todo el País nucleadas en la Unión Nacional Reformista adoptan el nombre Franja Morada. En aquella Unión el radicalismo estaba representado en una ínfima minoría. En sus inicios la Franja Morada contaba con la Hegemonía del Anarquismo. Entre los días 3 y 5 de noviembre de 1968, se realiza un encuentro nacional de jóvenes radicales en la Provincia de Santa Fe, a las orillas de la Laguna Setúbal. De aquellas deliberaciones los militantes volvieron con dos objetivo claros, transformar a la Franja Morada en el brazo universitario de la UCR y la de conformar un lineamiento interno generacional con la intención de transformar al partido constituyendo así, la mítica Junta Coordinadora Nacional, produciendo un giro ideológico dentro del radicalismo. Si bien la franja nació como una agrupación de corte netamente marxista, encontró en las nuevas interpretaciones de aquella idolología propuestas por Antonio Gramsci (dirigente del Partido Comunista Italiano que reformo el pensamiento marxista) el nexo entre el partido popular de masas y la teoría marxista. La juventud estudiantil nucleada en la franja moraba respiraba los registros de la década del setenta pero con un registro propio. Este espacio estudiantil su obstinada adhesión a la democracia pese al marco de violencia impuesto por la dictadura. El referente reciente había sido Arturo Illia. Con él, el radicalismo tomo distancia del conservadurismo de Ricardo Balbín y volvió a vincularse con posiciones anti oligárquicas como el proyecto de grabar la renta normal y potencial de la tierra y el toque de nacionalismo yrigoyenista frente al problema petrolero, la deuda externa, la ley de medicamentos y la vuelta a la neutralidad en la crisis de Santo Domingo. Si en el pasado la semana trágica y la Patagonia Rebelde fueron manchas oscuras, la reforma del 18 le dio color al movimiento yrigoyenista y la franja heredo esos paradigmas en tanto que Illa tranco la relación con los sectores golpistas cuando se negó a intervenir las Universidades. La franja empezaba a instituir como bandera intransmisible la defensa de la democracia y la condena a toda injerencia militar en el quehacer de la vida política. Franja morada adopto un programa de liberación nacional de centro izquierda, rechazando la lucha armada que solían adoptar mayoritariamente los sectores del peronismo, el catolicismo, la izquierda y el nacionalismo. Enaltecer a la militancia como forma de vida y no de muerta y entender que se trata de “hacer alegremente cosas terriblemente serias”. La cultura del miedo no impidió que el compromiso asumido con la realidad política y nacional se mantenga mas fuerte que nunca. En un marco de violencia creciente y la aparición de organizaciones guerrilleras, Franja Morada y la Junta Coordinadora participaron activamente en los dos Rosariazos y el Cordobazo que deterioraron el poder de la dictadura. En 1972, por primera vez Franja Morada gano la FUA que a partir de entonces conducirá ininterrumpidamente hasta nuestros días. La franja soporto estoicamente la peronización de los sectores medios y del movimiento estudiantil en 1973, especialmente en la UBA así como la inserción de la izquierda revolucionaria en bastas capaz juveniles. No obstante la vigencia de un espacio social que identificaba a la UCR con la Universidad Pública, asi como la legitimación de Franja morada en el partido atreves de la JCN, fueron fundamentales que culmino años después en una estructura de poder considerable. En los 70 los militantes de la franja defendían a la democracia y a la paz como mecanismos para terminar con las desigualdades que el sistema capitalista impulsaba. La defensa de las instituciones será otro de los rasgos que caracterizara a nuestra organización desde sus inicios. En un clima partidario hostil para los jóvenes dentro del partido, decidieron volver a Setúbal para diagramar la estrategia que les permita poner fin al corset balbinista. Encontraron en la figura de Raúl Alfonsín el referente que consiga expresar sus consignas.Producido el golpe de estado del 76 que dio inicio al Proceso de Reorganización Nacional, que basado en el incremento de la persecución y la violencia como expresión característica, la franja morada mantuvo durante dicho periodo su militancia de base, denunciando al régimen, luchando por la recuperación de las instituciones de la República. Uno de los fundadores de la Junta Coordinadora Nacional, Sergio “el Ruso” Karakachoff fue secuestrado el 10 de septiembre del 76 y asesinado salvajemente poco tiempo después. En aquellos años la JCN fue una de las fuerzas que impulso el dialogo entre el resto de las juventudes políticas y los movimientos multipartidarios que reclamaban el retorno democrático. La campaña electoral de Raúl Alfonsín centro su discurso en una moderada postura socialdemócrata (consolidando la actualización doctrinaria de nuestro centenario partido) y una firme condena a la violencia política y a la violación de los derechos humanos, triunfando ampliamente en las elecciones internas por sobre el balbinismos y sorprendiendo al conjunto de los argentinos aquel 30 de octubre tras vencer al peronismo encabezado por Italo Luder con un 51% de los votos contra el 40% del justicialismo. La Junta Coordinadora Nacional jugó un papel determinante en aquel triunfo, movilizando masivamente a la juventud, especialmente universitaria, allí la franja volvió a demostrar su capacidad militante volviéndose ampliamente en la gran mayoría estudiantil por sobre el resto de las fuerzas. Encabezamos en aquellos años la transición democrática y el reclamo por la normalización de las universidades. La crisis del gobierno de Alfonsín, produjo en el 87 el primer gran quiebre de nuestra organización nacional, que sin embargo, no pondrá en peligro los cimientos de nuestra estructura orgánica nacional. En los 90, la franja se constituyo en la principal fuerza política que combatió al menemismo y a su proyecto que pretendía avasallar la Autonomía Universitaria y sepultar los postulados de la Reforma Universitaria. Combatimos desde el reclamo y con la presentación de propuestas alternativas, conduciendo multitudinarias marchas, denunciando la instauración del neoliberalismo como cultura oficial.
El centralismo democrático de la franja morada
El modelo de una organización responde a la ideología que la recorre. Nuestra base ideológica que nos conceptúa como agrupación progresista y reformista, a partir de concebir a la política como herramienta de transformación; a la democracia no sólo como defensa de la vida sino también como medio para dirimir conflictos a través del diálogo; a la vocación militante, para construir un país igualitario promoviendo el valor de la igualdad y condiciones de desarrollo para el conjunto de los ciudadanos; a la defensa de la Educación Pública y Gratuita en todos sus niveles, como derecho inalienable que debe garantizar el Estado al conjunto de la comunidad y como principal herramienta para obtener igualdad de oportunidades, y en el caso de la Universidad Argentina el sostenimiento de su condición de pública , trabajando por la autonomía de las casas de altos estudios, del cogobierno como mecanismo democrático de conducción de las universidades y el ingreso irrestricto; y a la coherencia ideológica como norma de conducta, concibiendo a la ética política como la manifestación práctica de nuestro discurso y la imposibilidad moral de transgredir nuestros valores; es lo que ha permitido que nuestra agrupación haya influido fuertemente en la política Argentina y particularmente en el movimiento estudiantil argentino, y visualizar nuestra permanencia en el tiempo. En la organización y en cuanto a la estructura de funcionamiento para garantizar el logro de los fines que el conjunto de la militancia discute y define, la Franja Morada tiene desde hace tiempo como paradigma el “centralismo democrático” (inspirado en el texto “el Partido” de Lenin, adaptado a las necesidades de la coyuntura histórica en la que nos encontramos), que tiene algunas características principales: la primera es la necesidad de generar las instancias necesarias de participación, discusión, dentro de la organización, puesto que de nada sirve ese sistema si no se respeta algo tan importante como la democracia interna de la misma. La segunda es un marcado protagonismo de los cuadros de conducción como actores centrales en la toma de decisiones de una organización de masas; que sería concentrar las ideas correctas, y sobre ésta base concentrar las acciones, el plan, la política. Esta forma de organización permite mirar los errores de frente, reconocerlos y corregirlos.
Hacia una aproximación de nuestras Fortalezas, Debilidades, Oportunidades y Amenazas
Llegamos a este Plenario Nacional, con el desafío de pensar los pasos dados hasta el momento para proyectarnos hacia el porvenir, con la certeza de realizar un análisis critico y exhaustivos de nuestra organización, para no repetir los errores del pasado y encontrar en la discusión política aquellos elementos que nos permitan fortalecernos como conductores del movimiento estudiantil y parte fundamental del armado de nuestra organización política a lo largo y ancho del país. Incorporamos en el presente documento una interesante herramienta que nos permita consolidarnos en cada uno de los frentes que debemos afrontar, tanto el interno como el externo, puesto que si no somos capaces de identificar aquello que limita nuestro accionar político, muy difícilmente podamos cumplir con los objetivos que tracemos. Profundicemos atreves una posible Matriz FODA nuestra actual situación, tomando como disparadores para la discusión la enumeración que realizamos a continuación…
Fortalezas:
· Conducimos desde el retorno de la democracia el movimiento estudiantil argentino a través de la FUA, al igual que varias federaciones regionales y somos la organización estudiantil que mas centros de estudiantes conduce en en las universidades públicas, además de nuestra presencia en los consejos directivos y superiores, demostrando en cada facultad, que existe en la franja morada una visión integral del sistema de educación superior.
· En los últimos años hemos experimentado en la mayoría de las regionales una recuperación muy importante en términos electorales, lo que además de afianzarnos de cara al Congreso de FUA que se avecina, demuestra que la organización se fortalece cada día mas con la incorporación de nuevas generaciones de estudiantes a nuestras filas.
· Contamos con una agrupación numerosa que nos permite continuar asumiendo nuevos desafíos sin descuidar los compromisos más inmediatos que en cada facultad tenemos cotidianamente.
· Construimos en estos 45 años de historia un proyecto político sustentado en una coherencia ideológica que se encuentra plasmada en cada una de nuestras acciones, re significando siempre los principios que nos dieron origen, sin olvidar que debemos librar nuevas batallas que se constituirá en aquellas banderas que levantemos en el futuro.
· Poseemos una vocación militante, que nos hace entender a la política como medio y como herramienta de cambio real, permitiéndonos anteponer las aspiraciones del conjunto por sobre las ambiciones personales.
· Luego de casi dos años de volver a consensuar espacios de conducción entre las distintas vertientes que conviven dentro de la organización, el proceso demuestra que hemos transitado el camino con éxito y que aunque falten muchas cosas por consolidar en términos de organización, nadie imagina un horizonte que no sea el de la unidad de la agrupación nacional, que pese a las diferencias naturales que existen , por sobre todas las cosas elige la racionalidad y la convivencia como única ruta posible a seguir.
Debilidades:
· La formación política es siempre una deuda pendiente de nuestra organización, puesto que ante los desafíos tan amplios que asumimos enfrentar, solemos relegar espacios de discusión que nos permitan abstraernos de “lo cotidiano” para calar hondo en las grandes discusiones teóricas que nos permitan realizar una análisis más profundo de la realidad que pretendemos cambiar.
· Falta de discusión de temas académicos con nuestros compañeros y de cara a las gestiones, desaprovechando muchas veces la representación que tenemos en los consejos directivos, puestos que no nos formamos lo suficiente para posicionarnos ante temas tales como los regímenes de enseñanza, reforma de planes de estudio, actualización de los mismos, coordinación de políticas entre el consejo directivo y superior, comprometer al resto de los integrantes de la república universitaria en los planteos sobre una nueva ley de educación superior, dejando de lado muchas veces el rol protagónico que un militante de la franja debe tener en los órganos de cogobierno de la universidad reformista. Hoy, debemos demostrar con proyectos académicos aquellas conquistas que plasmen nuevos derechos estudiantiles. Habiendo tomado nota de esto, desde la conducción nacional tomamos la decisión política de recuperar los encuentros de consejeros como herramientas validas para comenzar a superar esta falencia, aunque de todas maneras debemos ser conscientes de que aun es mucho lo que nos queda por hacer en esta materia.
La relación con el partido al que pertenecemos orgánicamente, no fue nunca una de nuestras fortalezas, pero en los últimos años el destrato, la marginación y la indiferencia a la que nos tienen acostumbrados la mayoría de los dirigentes partidarios, se ha acentuado en gran forma y sobre todo en el ámbito de la conducción nacional. Aun cuando no tenemos el mayor grado de responsabilidad en esta circunstancia, debemos articular estrategias que nos hagan visibles ante quienes pareciera no nos quieren ver, e inexplicablemente eligen atacar por acción u omisión a una de las organizaciones mas dinámicas de este partido como es la Franja Morada
Oportunidades:
· Nos encontramos en un auspicioso camino de renovación de autoridades de la Federación Universitaria Argentina, que le permitirá a la franja morada demostrarle al conjunto de los estudiantes y la comunidad en general, que seguimos siendo la agrupación universitaria que conduce los destinos de la central gremial juvenil más importante de nuestro país, debemos apropiarnos (como lo vinimos haciendo hasta el momento )de cada una de las actividades que se realicen y acompañar dicho proceso con ideas y militancia.
Amenazas :
· Los vicios de la militancia hieren y desangran a la franja morada, entendemos por vicios, aquellas practicas que se llevan a cabo en detrimento de la organización, practicas que se asientan en la falta de formación política, en la subjetividad, en la anteposición de intereses personales o de grupos cerrados por sobre el objetivo común. Estos vicios suelen poner en crisis a nuestra organización haciendo peligrar la construcción que llevamos adelante. No poder diferenciar la confianza personal de la política, es también demasiado peligros para nuestra organización, puesto que no se tornan objetivas las discusiones, pasando a entender a la política como practica entre amigos. La diferencia entre lo personal y lo político tiene que establecerse de manera clara para evitar equívocos.
Conclusión:
El presente documento no es más que un disparador para la discusión, pretendemos que en el desarrollo de la organización cada uno de nosotros pueda incorporar temas para el debate que no se encuentren planteados, puesto que sumar elementos y compartirlos con el resto es también un ejercicio que debemos realizar. De los frutos que obtengamos en este encuentro elaboraremos las estrategias que nos permitirán arribar a la concreción de nuestras metas. Debemos tomar las riendas de la reconstrucción de nuestro centenario partido, dotar de aires renovados, de cuadros comprometidos, consolidar la organización para que cuando cada uno de nosotros no nos encontremos militando en la franja estudiantil, esta siga defendiendo los principios que nos dieron origen. Tenemos que transmitir y contagiar esa actitud militante en cada ámbito de nuestra vida, porque los grandes problemas de la república necesitan de hombres y mujeres formados y comprometidos.
“No son buenos tiempos para los militantes políticos, nunca lo son, pero nuestra historia nos exige que sigamos juntos, marchando hacia el porvenir, con la frente en alto, sin transigir con aquello que no sea digno de nosotros”.
Mesa Nacional de Franja Morada
Buenos Aires
Febrero de 2010
06 marzo 2010
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