Viernes 13 de Marzo
10 hs. Acreditaciones
12 hs. Plenario de apertura
Palabras a cargo de la Conducción Nacional
13 hs. Almuerzo
15hs. Panel Situación Nacional.
1) Tomas Bulat : Economista -
2) Jorge Mayer: Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA) Director de la Carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires
17: 30 hs. Concentración para la Movilización al Rectorado
Consignas: Bienestar Estudiantil
Presupuesto Universitario
Derogación de la LES
20: 00hs. Acto Central
Senador Gerardo Morales Pte. Comité Nacional
Margarita Stolbizer Dirigente Coalición Cívica
Daniel Salvador Pte. Comité Provincia de Bs As de la UCR.
Sergio Panella Pte. Junta Central La Plata
Lic. Juan Nosiglia Presidente del Comité Nacional de la Juventud Radical
Pablo Domenichini Presidente F.U.A
Sergio Duarte Sec. General Franja Morada
22 hs. Cena
Sábado 14 de Marzo
10 hs. Panel Situación Internacional
1) Prof. Norberto Consani
2) Lic. Jesús Rodríguez.
12 hs. Almuerzo
15 hs. Comisiones
1) Situación Nacional y Partidaria
2) Rol de la Franja en el Movimiento Estudiantil
3) Situación Internacional
4) Organización.
5) Situación Universitaria:
A) Principios reformistas en la actualidad (autonomía, ingreso, Irrestricto, cogobierno, etc.)
B) Extensión y función social de la Universidad
C) Políticas de inclusión estudiantil.
6) Trabajo en Taller: Nuevas Tecnologías
21: 00 hs. Cena
21:15 Representativa Nacional
Domingo 15 de Marzo
11 hs. Panel FUA
A cargo del Presidente y Vice.
12 marzo 2009
Documento de Situacion Nacional y Prtidaria
Documento de situación Nacional y Partidaria
Nos encontramos atravesando uno de los momentos más trascendentales en la vida de nuestro centenario partidario. Estamos en un momento en el que debemos asumir la responsabilidad de construir y consolidar una alternativa al actual modelo de gestión y acumulación kirchnerista.
Hay algo que debe quedar firmemente establecido y es que la Unión Cívica Radical es y seguirá siendo un partido de oposición al kirchnerismo. Un partido de oposición porque nuestra base ideológica se asienta en la defensa y el respeto por el funcionamiento de las instituciones, el respeto por el disenso, la aceptación de las diferencias, encontramos en el otro un adversario y no un enemigo político, valores claramente diferentes a los principios instaurados por este gobierno nacional.
La persecución volvió a instalarse en la agenda del “gobierno Nacional y popular”, la compra sistemática de medios de comunicación para acallar a las voces disidentes ya se transformó en una política de estado. La censura a periodistas “opositores”, como antes Pepe Eliaschev y recientemente el prestigioso Dr. Nelson Castro, por nombrar solo dos casos resonantes, y la eliminación del canal de los argentinos de toda referencia a las noticias que tenían como protagonista al vicepresidente de la Nación y a miembros de la oposición, no se tomaron vacaciones.
Las utilizaciones de los recursos del Estado para viajes y actos partidarios y la negación de dichos recursos para las prácticas institucionales demuestran que nada tiene este gobierno de republicano y federal.
La implementación de paquetes económicos para enfrentar la crisis mundial, el canje de electrodomésticos, el Plan Nacional para la adquisición de autos 0 km, Plan Canje de Bicicletas, etc., parecen salidas de algún “pintoresco” personaje de García Márquez más que una estrategia real de un presidente que pretende paliar las consecuencias de la situación económica. Procurando generar una idea de soluciones en los argentinos, sin atacar los problemas de fondo. La desocupación, la criminalización de la pobreza, la desigualdad y desafiliación social siguen siendo una deuda pendiente del matrimonio presidencial.
A tan sólo un año del gobierno de Cristina Fernández y 5 de gobierno Kirchnerista, es posible afirmar que aún son numerosas las cuentas pendientes en materia social, la brecha entre los más ricos y los más pobres continúa ampliándose, y el discurso oficial no se condice con las acciones que impulsa este gobierno, que poco tienen que ver con un gobierno nacional y popular.
El conflicto del gobierno con el sector agropecuario, más allá de sus implicancias económicas para el sector en particular y para la economía en su conjunto, permite analizar la concepción que tiene este gobierno por aquellos que no son obsecuentes con su proyecto. Intolerancia, autoritarismo, soberbia, descalificación son algunas de las características principales del ejecutivo nacional en el tratamiento de este y otros temas.
Dicha situación, no sólo ha permitido que un sector importante de la sociedad volviera a manifestarse por lo que considera injusto, entendiendo que la participación es la única manera de cambiar las cosas; sino que también y fundamentalmente ha vuelto a revalorizarse el papel central que cumplen los partidos políticos en el funcionamiento de las instituciones de la democracia.
En este punto, es central rescatar la posición que ha llevado nuestro partido en todo este proceso. Sin duda, este conflicto permitió a la Unión Cívica Radical recuperar un espacio perdido en la opinión pública, el radicalismo se ha instalado nuevamente como una fuerza política que genera opinión y que es capaz de ponerse al frente de los reclamos de la sociedad.
Asimismo, se vuelve necesario que la Unión Cívica Radical articule con organizaciones de la sociedad civil, no es sólo una cuestión de partidos, es también necesario la participación de asociaciones vecinales, empresarias, sindicales y educativas para lograr una construcción que permita fortalecer las instituciones de la democracia y, fundamentalmente, posicionar a nuestro partido como un espacio abierto, democrático y comprometido con la realidad social.
Es necesario crear una mesa de trabajo con otras organizaciones sociales y políticas, que se encuentren dentro del campo progresista a los fines de elaborar programas en común para llevar adelante.
Por ello, es necesario que nosotros los jóvenes alertemos sobre la importancia y trascendencia de este momento para nuestro partido y la política en su conjunto. Cargamos con la experiencia de haber sido los impulsores de una alianza que fracasó y nos ha llevado a perder legitimidad en toda la sociedad. Es necesario que la actual construcción de acuerdos con demás sectores no tenga como eje central ganar mayores espacios de poder en los espacios legislativos, sino que se torna primordial arribar a consensos sobre lo que creemos que son los desafíos centrales de la Nación y las estrategias adecuadas para llevarlos a cabo.
Por eso, como jóvenes militantes de Franja Morada y la Unión Cívica Radical que reivindicamos la participación y el compromiso militante en los partidos políticos, porque creemos que son la institución central de nuestra democracia; tenemos el desafío de encontrar herramientas y estrategias que nos permitan sumar voluntades y jóvenes comprometidos con nuestra misión fundamental que es la de transformar la realidad, velando por la justicia social y la igualdad de oportunidades.
Desafíos hacia el interior del Partido
El partido se ha caracterizado por la falta de renovación de sus cuadros dirigenciales, y es evidente que la desidia en la formación de estos de nuevos militantes favorece que se mantengan en el plano de la toma de decisiones los mismos responsables de siempre.
Se vuelve imprescindible el desarrollo de internas abiertas, que garanticen procesos de transparencia y democracia hacia el interior de nuestro partido. No podemos posicionarnos como un partido que busca la igualdad y la consolidación de la democracia para nuestra Nación sino somos capaces de instaurar dichas prácticas en nuestra propia vida interna.
La historia y los errores del pasado, sobre todo en los últimos veinticinco años nos demuestran que lejos de embanderar los grandes principios del partido desde la convicción; las ambiciones personales reiteradas hasta el cansancio, de siempre los mismos actores, que pese a una participación mediocre que sumergió al partido en las actuales circunstancias, siguen siendo los que determinan los rumbos a seguir y representan al radicalismo en los distintos estamentos del gobierno con una capacidad que ya conocemos como insuficiente y que nos trajo hasta este punto; casi al borde de la disolución partidaria. Estos actores que permanecen desde 1983 recorriendo cargos y funciones sin importar cual sea o les toque, en tanto les permita un ingreso mensual y alguna cuota de poder, son sin duda los verdaderos responsables de los fracasos que la sociedad endilga a la UCR.
Toda esta situación de crisis, que debe ser correctamente interpretada, requiere de un proyecto para salir de la misma y lograr, primero el fortalecimiento institucional de nuestro centenario partido y luego ser la opción de gobierno que nuestro país requiere.
Estimamos que la UCR no ha podido cumplir adecuadamente sus funciones, que en lo fundamental consisten en seleccionar sus candidatos, discutir políticas, formular planes alternativos, formar equipos de gobierno, ejercer docencia cívica y capacitar a sus militantes y dirigentes.
En tal sentido, advertimos que falta: a) una efectiva democracia interna, b) mejorar la selección de candidatos, c) superar las prácticas clientelistas y prebendarias, d) desterrar los problemas de corrupción en el financiamiento de las campañas, e) Creación de entidades partidarias dedicadas a la formación política de los militantes y fortalecimiento de las ya existentes, ya que sin lugar a dudas esto tiende a mejorar la calidad de la dirigencia política.
Se hace imprescindible la modernización partidaria. No se puede pensar en un partido del siglo XI con criterios y accionar obsoletos. La UCR del siglo XXI requiere de una nueva impronta, debe entender los desafíos del hoy, no puede estar pensando en el pasado. En este sentido pensamos que es imprescindible que además de discutir los temas mas urgentes para nuestra sociedad como la indigencia, la pobreza, el incesante aumento del costo de vida, la redistribución de la riqueza, solo por nombrar algunos, también seria interesante que si nos asumimos como un partido socialdemócrata, pongamos sobre la mesa de debates temas tales como: La despenalización del Aborto, La legalización de la tenencia de estupefacientes, La plena equiparación de derechos civiles a las minorías sexuales, y así una gran cantidad de cuestiones que hoy están ausentes en la agenda de debate partidario, algo que no se condice demasiado con nuestra vocación de ser una fuerza progresista, ya que siempre pretendemos mirarnos en el espejo del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), pero no imitamos sus posicionamientos respecto de estos temas, que sin dudas hacen a la mejor calidad de vida de millones de personas, y hoy son parte de los debates de los partidos que van a la vanguardia de la socialdemocracia. Quizás como una organización del campo del progresismo, la Franja Morada, debería sin dudas instalar estas cuestiones para su discusión en el seno partidario.
Pero debemos ir un poco mas allá de la actualización ideológica, ya que el accionar político requiere también de praxis, y esta debe adaptarse a los tiempos que vivimos, solo así podremos lograr la construcción de un partido que sepa cómo llegar a la sociedad, utilizando las herramientas de comunicación que el presente nos depara. En la era de las comunicaciones, debemos formarnos para desistir de ciertas prácticas que sólo generan añoranzas de otro tiempo, pero que significan desgaste innecesario de material humano, dinero y tiempo. El uso estratégico de herramientas de marketing, de comunicación social, de Internet, son sólo algunas de las formas en que el partido puede llegar no sólo a la masificación, sino también a sectores que hace rato han dejado de confiar en el partido.
Sabemos que no agotamos la discusión pero sí que no le huimos a la misma. Creemos que la fortaleza de un proyecto partidario consensuado, implica nutrir adecuadamente a la situación política de nuestros días, de cara a un horizonte político, que ponga manos a la obra, más que en el cortoplacismo, en estrategias serias de largo plazo, que nos permitirán la capacidad, el aliento y la perspectiva necesaria, para ser una opción política válida, estable y renovadora en el tiempo. Es imprescindible la comunión de todos los sectores, la opinión sensata y desprovista de intereses sectoriales, el compromiso militante y la fuerza de trabajo.
La Franja Morada debe asumir un rol protagónico dando las discusiones hacia adentro del partido, que permitan consolidar una lógica y una praxis política, acorde a los principios que nos dieron origen y que todavía siguen constituyendo ese núcleo de ideas que nos hacen sentir parte de este centenario partido. Con la responsabilidad de fortalecer los lazos con los sectores más progresistas de las distintas fuerzas de la oposición, conduciendo este proceso, con una fuerte participación de la juventud.
Vamos a renovar el partido con la participación fundamental e insustituible de la juventud radical. Porque somos los jóvenes radicales la única garantía de una real y efectiva renovación partidaria.
Más allá de eso, nuestro primer desafío tiene que ver con recuperar el partido de las manos de aquellos que lo utilizan hoy solo como un mecanismo de presión. No solo debemos recuperarlo sino que debemos además dotarlo de vida y de discusión política, ponerlo en el centro de la escena y mostrar un nuevo partido preocupado por los problemas que aquejan a los más débiles, un partido con ambición de poder para transformar la realidad y conducir a la sociedad hacia mejores niveles de democracia, libertad e igualdad.
Mesa Nacional de Franja Morada – La Plata, Marzo de 2009
Nos encontramos atravesando uno de los momentos más trascendentales en la vida de nuestro centenario partidario. Estamos en un momento en el que debemos asumir la responsabilidad de construir y consolidar una alternativa al actual modelo de gestión y acumulación kirchnerista.
Hay algo que debe quedar firmemente establecido y es que la Unión Cívica Radical es y seguirá siendo un partido de oposición al kirchnerismo. Un partido de oposición porque nuestra base ideológica se asienta en la defensa y el respeto por el funcionamiento de las instituciones, el respeto por el disenso, la aceptación de las diferencias, encontramos en el otro un adversario y no un enemigo político, valores claramente diferentes a los principios instaurados por este gobierno nacional.
La persecución volvió a instalarse en la agenda del “gobierno Nacional y popular”, la compra sistemática de medios de comunicación para acallar a las voces disidentes ya se transformó en una política de estado. La censura a periodistas “opositores”, como antes Pepe Eliaschev y recientemente el prestigioso Dr. Nelson Castro, por nombrar solo dos casos resonantes, y la eliminación del canal de los argentinos de toda referencia a las noticias que tenían como protagonista al vicepresidente de la Nación y a miembros de la oposición, no se tomaron vacaciones.
Las utilizaciones de los recursos del Estado para viajes y actos partidarios y la negación de dichos recursos para las prácticas institucionales demuestran que nada tiene este gobierno de republicano y federal.
La implementación de paquetes económicos para enfrentar la crisis mundial, el canje de electrodomésticos, el Plan Nacional para la adquisición de autos 0 km, Plan Canje de Bicicletas, etc., parecen salidas de algún “pintoresco” personaje de García Márquez más que una estrategia real de un presidente que pretende paliar las consecuencias de la situación económica. Procurando generar una idea de soluciones en los argentinos, sin atacar los problemas de fondo. La desocupación, la criminalización de la pobreza, la desigualdad y desafiliación social siguen siendo una deuda pendiente del matrimonio presidencial.
A tan sólo un año del gobierno de Cristina Fernández y 5 de gobierno Kirchnerista, es posible afirmar que aún son numerosas las cuentas pendientes en materia social, la brecha entre los más ricos y los más pobres continúa ampliándose, y el discurso oficial no se condice con las acciones que impulsa este gobierno, que poco tienen que ver con un gobierno nacional y popular.
El conflicto del gobierno con el sector agropecuario, más allá de sus implicancias económicas para el sector en particular y para la economía en su conjunto, permite analizar la concepción que tiene este gobierno por aquellos que no son obsecuentes con su proyecto. Intolerancia, autoritarismo, soberbia, descalificación son algunas de las características principales del ejecutivo nacional en el tratamiento de este y otros temas.
Dicha situación, no sólo ha permitido que un sector importante de la sociedad volviera a manifestarse por lo que considera injusto, entendiendo que la participación es la única manera de cambiar las cosas; sino que también y fundamentalmente ha vuelto a revalorizarse el papel central que cumplen los partidos políticos en el funcionamiento de las instituciones de la democracia.
En este punto, es central rescatar la posición que ha llevado nuestro partido en todo este proceso. Sin duda, este conflicto permitió a la Unión Cívica Radical recuperar un espacio perdido en la opinión pública, el radicalismo se ha instalado nuevamente como una fuerza política que genera opinión y que es capaz de ponerse al frente de los reclamos de la sociedad.
Asimismo, se vuelve necesario que la Unión Cívica Radical articule con organizaciones de la sociedad civil, no es sólo una cuestión de partidos, es también necesario la participación de asociaciones vecinales, empresarias, sindicales y educativas para lograr una construcción que permita fortalecer las instituciones de la democracia y, fundamentalmente, posicionar a nuestro partido como un espacio abierto, democrático y comprometido con la realidad social.
Es necesario crear una mesa de trabajo con otras organizaciones sociales y políticas, que se encuentren dentro del campo progresista a los fines de elaborar programas en común para llevar adelante.
Por ello, es necesario que nosotros los jóvenes alertemos sobre la importancia y trascendencia de este momento para nuestro partido y la política en su conjunto. Cargamos con la experiencia de haber sido los impulsores de una alianza que fracasó y nos ha llevado a perder legitimidad en toda la sociedad. Es necesario que la actual construcción de acuerdos con demás sectores no tenga como eje central ganar mayores espacios de poder en los espacios legislativos, sino que se torna primordial arribar a consensos sobre lo que creemos que son los desafíos centrales de la Nación y las estrategias adecuadas para llevarlos a cabo.
Por eso, como jóvenes militantes de Franja Morada y la Unión Cívica Radical que reivindicamos la participación y el compromiso militante en los partidos políticos, porque creemos que son la institución central de nuestra democracia; tenemos el desafío de encontrar herramientas y estrategias que nos permitan sumar voluntades y jóvenes comprometidos con nuestra misión fundamental que es la de transformar la realidad, velando por la justicia social y la igualdad de oportunidades.
Desafíos hacia el interior del Partido
El partido se ha caracterizado por la falta de renovación de sus cuadros dirigenciales, y es evidente que la desidia en la formación de estos de nuevos militantes favorece que se mantengan en el plano de la toma de decisiones los mismos responsables de siempre.
Se vuelve imprescindible el desarrollo de internas abiertas, que garanticen procesos de transparencia y democracia hacia el interior de nuestro partido. No podemos posicionarnos como un partido que busca la igualdad y la consolidación de la democracia para nuestra Nación sino somos capaces de instaurar dichas prácticas en nuestra propia vida interna.
La historia y los errores del pasado, sobre todo en los últimos veinticinco años nos demuestran que lejos de embanderar los grandes principios del partido desde la convicción; las ambiciones personales reiteradas hasta el cansancio, de siempre los mismos actores, que pese a una participación mediocre que sumergió al partido en las actuales circunstancias, siguen siendo los que determinan los rumbos a seguir y representan al radicalismo en los distintos estamentos del gobierno con una capacidad que ya conocemos como insuficiente y que nos trajo hasta este punto; casi al borde de la disolución partidaria. Estos actores que permanecen desde 1983 recorriendo cargos y funciones sin importar cual sea o les toque, en tanto les permita un ingreso mensual y alguna cuota de poder, son sin duda los verdaderos responsables de los fracasos que la sociedad endilga a la UCR.
Toda esta situación de crisis, que debe ser correctamente interpretada, requiere de un proyecto para salir de la misma y lograr, primero el fortalecimiento institucional de nuestro centenario partido y luego ser la opción de gobierno que nuestro país requiere.
Estimamos que la UCR no ha podido cumplir adecuadamente sus funciones, que en lo fundamental consisten en seleccionar sus candidatos, discutir políticas, formular planes alternativos, formar equipos de gobierno, ejercer docencia cívica y capacitar a sus militantes y dirigentes.
En tal sentido, advertimos que falta: a) una efectiva democracia interna, b) mejorar la selección de candidatos, c) superar las prácticas clientelistas y prebendarias, d) desterrar los problemas de corrupción en el financiamiento de las campañas, e) Creación de entidades partidarias dedicadas a la formación política de los militantes y fortalecimiento de las ya existentes, ya que sin lugar a dudas esto tiende a mejorar la calidad de la dirigencia política.
Se hace imprescindible la modernización partidaria. No se puede pensar en un partido del siglo XI con criterios y accionar obsoletos. La UCR del siglo XXI requiere de una nueva impronta, debe entender los desafíos del hoy, no puede estar pensando en el pasado. En este sentido pensamos que es imprescindible que además de discutir los temas mas urgentes para nuestra sociedad como la indigencia, la pobreza, el incesante aumento del costo de vida, la redistribución de la riqueza, solo por nombrar algunos, también seria interesante que si nos asumimos como un partido socialdemócrata, pongamos sobre la mesa de debates temas tales como: La despenalización del Aborto, La legalización de la tenencia de estupefacientes, La plena equiparación de derechos civiles a las minorías sexuales, y así una gran cantidad de cuestiones que hoy están ausentes en la agenda de debate partidario, algo que no se condice demasiado con nuestra vocación de ser una fuerza progresista, ya que siempre pretendemos mirarnos en el espejo del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), pero no imitamos sus posicionamientos respecto de estos temas, que sin dudas hacen a la mejor calidad de vida de millones de personas, y hoy son parte de los debates de los partidos que van a la vanguardia de la socialdemocracia. Quizás como una organización del campo del progresismo, la Franja Morada, debería sin dudas instalar estas cuestiones para su discusión en el seno partidario.
Pero debemos ir un poco mas allá de la actualización ideológica, ya que el accionar político requiere también de praxis, y esta debe adaptarse a los tiempos que vivimos, solo así podremos lograr la construcción de un partido que sepa cómo llegar a la sociedad, utilizando las herramientas de comunicación que el presente nos depara. En la era de las comunicaciones, debemos formarnos para desistir de ciertas prácticas que sólo generan añoranzas de otro tiempo, pero que significan desgaste innecesario de material humano, dinero y tiempo. El uso estratégico de herramientas de marketing, de comunicación social, de Internet, son sólo algunas de las formas en que el partido puede llegar no sólo a la masificación, sino también a sectores que hace rato han dejado de confiar en el partido.
Sabemos que no agotamos la discusión pero sí que no le huimos a la misma. Creemos que la fortaleza de un proyecto partidario consensuado, implica nutrir adecuadamente a la situación política de nuestros días, de cara a un horizonte político, que ponga manos a la obra, más que en el cortoplacismo, en estrategias serias de largo plazo, que nos permitirán la capacidad, el aliento y la perspectiva necesaria, para ser una opción política válida, estable y renovadora en el tiempo. Es imprescindible la comunión de todos los sectores, la opinión sensata y desprovista de intereses sectoriales, el compromiso militante y la fuerza de trabajo.
La Franja Morada debe asumir un rol protagónico dando las discusiones hacia adentro del partido, que permitan consolidar una lógica y una praxis política, acorde a los principios que nos dieron origen y que todavía siguen constituyendo ese núcleo de ideas que nos hacen sentir parte de este centenario partido. Con la responsabilidad de fortalecer los lazos con los sectores más progresistas de las distintas fuerzas de la oposición, conduciendo este proceso, con una fuerte participación de la juventud.
Vamos a renovar el partido con la participación fundamental e insustituible de la juventud radical. Porque somos los jóvenes radicales la única garantía de una real y efectiva renovación partidaria.
Más allá de eso, nuestro primer desafío tiene que ver con recuperar el partido de las manos de aquellos que lo utilizan hoy solo como un mecanismo de presión. No solo debemos recuperarlo sino que debemos además dotarlo de vida y de discusión política, ponerlo en el centro de la escena y mostrar un nuevo partido preocupado por los problemas que aquejan a los más débiles, un partido con ambición de poder para transformar la realidad y conducir a la sociedad hacia mejores niveles de democracia, libertad e igualdad.
Mesa Nacional de Franja Morada – La Plata, Marzo de 2009
Documento de Organica
Documento de Organización
“La política consiste en una dura y prolongada penetración a través de tenaces resistencias, para la que se requiere, al mismo tiempo, pasión y mesura. Es completamente cierto, y así lo prueba la historia, que en este mundo no se consigue nunca lo posible si no se intenta lo imposible una y otra vez. Pero para ser capaz de hacer esto no sólo hay que ser un caudillo, sino también un héroe en el sentido más sencillo de la palabra. Incluso aquellos que no son ni lo uno ni lo otro han de armarse desde ahora de esa fortaleza de ánimo que permite soportar la destrucción de todas las esperanzas, si no quieren resultar incapaces de realizar incluso lo que hoy es posible. Sólo quien está seguro de no quebrarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado estúpido o demasiado abyecto para lo que él le ofrece; sólo quien frente a todo esto es capaz de responder con un «sin embargo»; sólo un hombre construido de esta forma tiene «vocación» para la política”
Max Weber.
Consideraciones preliminares
El XXV Congreso Nacional de la Franja sin lugar a dudas tiene algunas ventajas que debiéramos considerar y aprovechar. Las mismas tienen que ver con el contexto que vive hoy la organización, la cual viene de atravesar un proceso extremadamente critico, que amenazo incluso el liderazgo de la Franja en la FUA, pero que afortunadamente encontró una salida, por que se supo en ese momento priorizar a la organización , por sobre los intereses de grupos y se comprendió que las tensiones que el valioso juego democrático genera, no deben poner en riesgo nuestros objetivos más trascendentes: la vigencia del modelo reformista en la Universidad Pública de excelencia.
De todas formas, debemos ser conscientes de que aun nos resta desandar un largo camino para que nuestra organización recupere el esplendor de otros tiempos, pero sin dudas si comenzamos por entender que en este congreso de discusión y de formación política , la prioridad para nuestra organización, debe ser : delinear, debatir, sintetizar ideas y diseñar políticas, dándonos la oportunidad de reflexionar y construir organización, si asumimos la realidad de esta manera, seguramente estaremos por transitando por la senda adecuada.
Estos ejes claros y concisos hicieron posible que un grupo de militantes, hace más de 40 años, identificados con el partido de Alem e Yrigoyen, se reúnan para discutir la inclusión de la Franja Morada en la estructura orgánica de la Unión Cívica Radical, y comenzar a imaginar así, una organización Nacional y Federal.
En los años setenta la mayoría de las organizaciones juveniles debatían alrededor de la lucha armada como única salida, la Franja se diferenció y demostró que la única salida era la democracia y la paz para superar los problemas estructurales que el país, ya en esos momentos estaba teniendo y que luego en los noventa se intensificaron.
Los ejes que dieron origen a nuestra organización en esos momentos y que hicieron diferenciarnos de los demás sectores juveniles fueron y deben seguir siendo:
-La defensa de la vida.
-La defensa de las Instituciones.
-La defensa de la Democracia.
-Enaltecer la militancia como forma de vida y no de muerte.
-Entender a la política como una herramienta de aportes colectivos y no individuales.
Suele sostenerse que el desastroso episodio de la guerra de Malvinas le dio lugar a la caída de la dictadura militar, pero esta tenía sus días contados desde la crisis de 1980, a partir de entonces, los conflictos generados desde el golpe militar fueron acentuándose hasta que alcanzaron una nueva instancia de resolución con la instalación de la democracia desde 1983.
La Franja Morada junto con la Junta Coordinadora Nacional, serán unos de los actores que impulsarán la discusión partidaria en el advenimiento democrático, la discusión política de a poco comienza a instalarse en todos los ámbitos de la sociedad y ya con la democracia recuperada se produce el ingreso masivo de militantes a la Franja, que se expande por todo el país.
La organización
Todas las agrupaciones políticas tienen, explicita e implícitamente, un esquema organizativo que consiste en una serie de reglas, procedimientos y mecanismos, para elaborar estrategias, instituir sus conducciones, tomar decisiones y finalmente lograr sus objetivos. Dos ejemplos:
-Organización de tipo liberal:
Tiene como única instancia de conducción el plenario, cada uno de sus miembros impone sus propias reglas, no existen conducciones explícitamente legitimadas, y no posee otro mecanismo de control que no sea el plenario, podemos marcar algunas deficiencias:
a) No se distinguen distintos niveles de responsabilidad. Además de no aprovecharse la experiencia, formación, etc., de determinados militantes, no se cumple con determinadas tareas que exigen una responsabilidad mayor.
b) Los mecanismos de control son demasiados ineficientes, ya que es necesario convocar un plenario para todas las decisiones.
c) Con respecto al cumplimiento de los objetivos que se fijen, es una organización poco efectiva, por que no tiene mecanismos concretos para la realización de tareas, su evaluación, revisión, etc. Al no haber niveles de responsabilidades, las críticas tienden a diluirse, disminuyendo las posibilidades reales de superar errores.
d) Las mayorías de las discusiones son encausadas por aquellos que en estos plenarios tienen mayor posibilidad de imponer sus ideas por contar con una oratoria magistral, impidiendo de esta forma el aporte que cada uno de los militantes puede hacer, desde el recientemente incorporado hasta el más experimentado
La práctica ha demostrado además que la dinámica de la complejidad de tareas y problemáticas que debe enfrentar una agrupación política, las lleva al estancamiento, a la dispersión y a la disolución.
-Organización de tipo carismática:
Se funda en la voluntad de una persona, por razones diversas, concentrándose en este único actor la potestad de la toma de decisiones.
La principal crítica que corresponde es el carácter eminentemente autoritario. Por otro lado los militantes no tienen posibilidades de crecimiento, estando reservados los espacios de conducción para el líder o la persona que esta delegue.
La crítica esta acotada a la voluntad del líder y el control tiene carácter unidireccional, desde el que imparte la orden hacia el que tiene que ejecutarla.
En la práctica de estos dos tipos ideales, según el método científico Weberiano (herramientas heurísticas (1) para elaborar hipótesis contrastables) se encuentra la génesis o el origen de muchas experiencias frustradas, que han derivado en la disgregación o el autoritarismo. La constante rediscusión y redefinición de nuestra forma de organización, basado en el centralismo democrático, genera la continuidad en el tiempo y el proyecto político que nos dio origen.
(1) En algunas ciencias, manera de buscar la solución de un problema mediante métodos no rigurosos, como por tanteo, reglas empíricas.
- Nuestra Organización:
El modelo de una organización, responde a la ideología que la recorre. Nuestra base ideológica que nos conceptúa como agrupación progresista y reformista, a partir de:
- concebir a la política como herramienta de trasformación;
- a la democracia no solo como defensa de la vida si no también como medio para dirimir conflictos a través del diálogo;
- a la vocación militante, para construir un país que promueva la igualdad del conjunto
de los ciudadanos;
- a la defensa de la educación pública y gratuita en todos sus niveles, como derecho inalienable que se debe garantizar y como herramienta principal para obtener igualdad de oportunidades, trabajando por la gratuidad de la educación, la autonomía de las Casas de Altos Estudios, del cogobierno como mecanismo democrático de conducción de las universidades y el ingreso irrestricto;
- a la coherencia ideológica como norma de conducta, concibiendo a la ética política como la manifestación práctica de nuestro discurso y la imposibilidad moral de transgredir nuestros valores, es lo que ha permitido que nuestra agrupación haya influido fuertemente en la política argentina y particularmente en el movimiento estudiantil organizado.
Ya circunscribiéndonos en el modelo organizacional en sentido estricto podemos ver como la democracia y los principios reformistas fueron los que orientaron nuestra práctica a lo largo de nuestra historia. La agrupación tomó como paradigma el CENTRALISMO DEMOCRÁTICO inspirado en el texto “El Partido” de Lenin: “antes de una conferencia, cuando el problema consiste en formular una línea política para el próximo período, la democracia triunfa sobre el centralismo. Pero cuando se trata de la acción política, el centralismo subordina a la democracia. Se trata entonces del correcto equilibrio entre uno y otro”
La combinación de centralismo supone potenciar la disciplina consciente y el sacrificio voluntario en aras de la máxima eficacia. El centralismo democrático se opone al burocratismo y a otras formas de organización como la de los partidos verticalistas y horizontalistas.
Las discusiones fluyen de “abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo” permitiendo un intercambio, un ida y vuelta.
Es por esto que el compromiso de cada uno con la organización y de la organización con cada uno es garantizar la participación en:
-la elaboración de la ideología, tomando a esta no como un corpus acabado, sino como un constante proceso de transformación acorde a los cambios de la realidad y a la necesidad de dar respuesta a los nuevos requerimientos.
- en la toma de decisiones, incentivando a asumir una postura crítica frente a las problemáticas planteadas, que permita arribar a una síntesis fruto del convencimiento mutuo a partir de la discusión racional.
- en el manejo de la información, llegando con ella a todos los militantes para que cada uno de ellos cuente con los elementos necesario para participar en igualdad de condiciones en la toma de decisiones y en la construcción de la ideología.
- en la construcción de objetivos y la elaboración de estrategias que los hagan posibles, estos entendidos como una serie de acciones destinadas en poner en práctica nuestras políticas.
Llevando estas ideas del universo de lo abstracto al de lo concreto es que nuestra organización cuenta con determinadas instancias que lo posibilitan.
Entremos en su análisis:
Las instancias plenarias: en ellas la agrupación se convoca para discutir las líneas generales y los temas que por su importancia merezcan la presencia de todos los militantes. Verbigracia anualmente nos reunimos en este seminario para analizar la coyuntura de la agrupación y trazar los ejes a seguir en el futuro. Estos están siempre coordinados por las conducciones y son estas quienes las convocan; es un deber de los militantes participar activamente, son espacios donde se plantean las inquietudes en un ámbito de confianza y respeto.
Los grupos de estudio: coordinado por un responsable de la agrupación son el ámbito por excelencia de formación política y de discusión de los militantes. Es también el espacio donde se realiza la planificación de actividades diarias de la agrupación. Si bien son herramientas que la agrupación brinda a los militantes para su crecimiento en la formación política, ésta debe ser enriquecida por el esfuerzo individual para nuevamente ser intercambiada y reelaborada.
Las instancias de conducción:
Con el objeto de explicitar los distintos niveles de responsabilidades, organizar la ejecución de tareas plenamente definidas y dotarla de coherencia en su accionar, nuestra agrupación posee órganos de conducción. Quizás es hora de discutir acerca de las ventajas cualitativas que ofrecen de aquellas que son de carácter colegiado y están integrados por militantes en los cuales la organización ha depositado su confianza de acuerdo a ciertos criterios. La conducción colegiada favorece el contacto con el resto de los militantes, evita los subjetivismos y posibles personalismos, enriquece la discusión en los niveles de conducción, permite una mejor distribución de responsabilidades y facilita el recambio previniendo por un lado el anquilosamiento y, por otro lado, los posibles traumatismos cuando estos recambios se producen.
La conducción regional:
En la actualidad y de acuerdo a la coyuntura política de cada regional, encontramos diversas formas de organizar los espacios de conducción y decisión regionales. Tal es así que podemos encontrar desde conducciones colegiadas, pasando por las unipersonales o a veces por espacios en donde están representadas todas las facultades y hasta aquellas regionales, donde por distintas causas no se ha podido organizar algún esquema de conducción.
Mas allá de la forma orgánica que pueda adaptarse a la regional, debemos tener en claro que en el desarrollo cotidiano de la agrupación, la conducción regional es el órgano máximo de conducción política, los militantes que la integran poseen el máximo nivel de responsabilidad. Deben garantizar la formación política y el crecimiento de los militantes de la regional, discutir con las conducciones de las distintas Facultades, desarrollar las políticas de la agrupación en la Federación y el H. Consejo Superior, y dependiendo de la coyuntura política local deberá participar activamente en el diseño de las políticas de la organización, del Movimiento Estudiantil, de sus facultades y de la propia universidad si las circunstancias políticas así lo permitieren o exigieran.
Entendemos que el proceso de crecimiento individual de los militantes de nuestra organización debe estar marcado, ante todas las cosas, por la concepción de construcción política de grupo y no individualista ni personalista. No deben concebirse los cargos institucionales o las responsabilidades en la organización como premios, muy por el contrario, éstos deben asumirse entendiendo que ningún miembro de la organización es imprescindible ni más o menos importante que los demás, sino con el compromiso que la organización en su conjunto demanda de aquellos militantes que ocupan estos espacios coyunturalmente. La Franja no comienza ni termina en una u otra individualidad, su fortaleza y permanencia en el tiempo está signada, principalmente por tratarse de una organización que ha sabido hacer prevalecer la construcción colectiva de un proyecto político por sobre los intereses de una persona, grupo o sector. Debemos definitivamente asumir que los recambios generacionales son, no sólo saludables para la agrupación, sino además necesarios. Un militante no puede perpetuarse en la organización, la militancia en la franja debe ser un modo, y no un medio de vida. Y debe ser responsabilidad de cada uno de los que hoy formamos parte de esta agrupación velar por el crecimiento de los más nuevos y por la incorporación de militantes, entendiendo que nuestro paso por la Franja es temporal y que luego debemos dejar espacio a nuevas generaciones que se encuentren capacitadas y en condiciones de continuar la construcción política y enfrentar los desafíos que se le planteen a la agrupación estudiantil.
Deben ser prioritario, para cada uno de los miembros de la organización, poder desarrollarse y crecer en determinados aspectos, que desarrollamos a continuación:
FORMACIÓN POLÍTICA:
Podemos entenderla como un proceso que implica experiencias que cada uno trae, pero por sobre todas las cosas a partir de las incorporaciones de herramientas aprehendidas en la Franja, donde es importante la incorporación de elementos teóricos y de la discusión responsable en cada uno de los espacios que para eso se da la organización de manera metódica. La participación de cada uno de los militantes en estos espacios de formación, por ejemplo los grupos de estudio, implica una responsabilidad como así un derecho para el conjunto de la militancia en demandar la realización de estos. La formación política también implica el entendimiento de la organización en la que se milita para que a partir de la visualización clara de las problemáticas de nuestro frente de militancia se pueda dar respuestas a diferentes coyunturas, y a la vez implica la comprensión de su ideología y prácticas políticas. La defensa de sus ideales. Finalmente, la formación política debe, necesariamente, ser transmitida entre los militantes. De nada sirve contar con militantes altamente formados en lo teórico si éstos no asumen el compromiso y la responsabilidad de compartirla y transmitirla a sus compañeros militantes.
MILITANCIA PRÁCTICA:
Es la actitud constante de llevar a la praxis todos los desafíos políticos que se plantea la organización, participando de cada una de las actividades cotidianas tanto en las facultades, acompañando procesos en otras Unidades Académicas de la regional, y de otras regionales, la militancia partidaria, etc.
INSERCION EN EL FRENTE DE MILITANCIA:
Como representantes estudiantiles que somos debemos necesariamente ser un par de nuestros compañeros, legitimándonos cada día en nuestro rol. Los cursos y los pasillos son nuestro medio natural de participación y construcción, esto hace necesariamente que seamos parte del mismo, esta práctica aportará a que sepamos interpretar las demandas y transmitir nuestras ideas.
COMPROMISO CON LA ORGANIZACIÓN:
Se construye con el grupo, cotidianamente en cada una de las actividades que nos involucran, de las que nos sentimos parte importante porque existe una identidad colectiva y en eso el accionar de cada uno, su individualidad se realiza en el grupo. El compromiso y la militancia diaria dotan al militante de actitudes y aptitudes que son válidas para el grupo, incorporando herramientas para la planificación, la priorización de objetivos, la organización de actividades y la pertinencia en el accionar, importante en el proceso de formación política.
Cabe destacar que el funcionamiento de una organización numerosa en la vorágine cotidiana, dado los numerosos espacios que nos toca ocupar, solo es posible si está fundada en la confianza mutua de cada uno de sus integrantes. Es vital entender que la confianza política y la confianza personal entre militantes si bien están estrechamente relacionadas, son muy diferentes. La confianza política se nutre de la pertenencia a una misma ideología, que construimos entre todos y es la que nos brinda la tranquilidad de que cada uno de los militantes de ésta organización está pensando en el futuro de la Franja, de la Universidad, Ciudad, Provincia, País., que antepondrá el bien del grupo por sobre el éxito individual y que nos permite saber que siempre mantendrá nuestros principios en alto.
Vicios de la militancia:
Como lo marcábamos al inicio, nuestra organización, a nivel nacional, viene de procesos complejos y difíciles, que han puesto en jaque, incluso su existencia . El primer paso para poder reconstruir los lazos resquebrajados tiene que ser comprender que muchos de los vicios que a continuación detallamos, estuvieron y siguen estando presentes, pero que es nuestra pura y exclusiva responsabilidad encaminar a la agrupación hacia la erradicación de éstas prácticas que tanto mal le hicieron y que sin dudas, de permanecer, la llevaran a su ocaso. Es ésta la intención y el compromiso que asumió la conducción nacional el año pasado de cara al congreso de FUA, para estos dos años de gestión. Debe ser también el desafío que nos planteemos en cada una de las regionales y frentes en los que la Franja aún tiene vida, puesto que será el único modo de que no se extinga. Sabemos que muchos años de fracturas en muchos casos serán difíciles de sortear, pero creemos firmemente que sobreponiendo el bien y el conjunto de la organización, estaremos en la senda correcta para lograrlo. Sin dudas que éstos procesos requerirán de madurez y formación política, recambios generacionales y ante todo, fortalecer conceptos esenciales como la confianza política, la pertenencia ideológica y la solidaridad militante.
Pero para poder erradicarlos, es necesario y de gran utilidad discutir acerca de los vicios en que pueden caer sus miembros y que dificultan su accionar político, su cohesión interna, etc. Haciendo que las discusiones y críticas no puedan ser tratadas en términos y espacios orgánicos, ellos son:
- el espíritu de camarilla: consiste en la formación de grupos cerrados que buscan privilegios para sus miembros o como grupo de presión interna.
- el subjetivismo impide analizar la realidad de manera objetiva, pudiéndose llegar al extremo de deformar la caracterización de una etapa histórica para acomodarla al propio proyecto. Se manifiesta también en no reconocer con franqueza los errores propios o limitaciones, buscando disimularlo con los ajenos o con falsas interpretaciones.
- la autosuficiencia: consiste en subestimar la capacidad de los demás militantes o la de los propios estudiantes, sobreestimando la propia. También lleva al militante a considerarse imprescindible en la vida de la agrupación y tenderá a concentrar responsabilidades y tendrá dificultades para delegar o compartirlas por carecer de confianza en el resto.
- la búsqueda de prestigio: suele ser complementaria a las dos anteriores y se sintetiza en el hecho de anteponer los intereses personales a los de la agrupación, creando competencia, generando enfrentamientos, problemas y desviaciones.
- la falta de predisposición para la discusión y síntesis: consiste que algunos compañeros van con posiciones cerradas a las discusiones, sin disposiciones para dejarse convencer o modificar posturas, dilatando las decisiones con posiciones caprichosas o infundadas y dificultando la síntesis del grupo.
- La arrogancia de la conducción: Tiene que ver con la búsqueda de beneficios individuales ante los militantes y tiene como origen una equivocada concepción sobre lo que significa conducir en forma respetuosa y solidaria una agrupación política con una alta convicción grupal.
NUESTROS DESAFIOS
El complejo contexto de crisis por el que se dispone a atravesar nuestro país, nos obligara sin dudas a complementar nuestra agenda política, más allá de la situación universitaria.
Por tal motivo, para poder estar a la altura de las circunstancias debemos este año privilegiar la formación política, como un horizonte para nuestra agrupación.
La incorporación de elementos teóricos, junto a la discusión y a la valoración de los espacios de formación se hace indispensable para poder incorporar los temas, por demás variados que surgirán a diario, desde la reforma política, hasta el proyecto institucional de universidad para los futuros 10 años. Decíamos valoración porque en un año tan lleno de actividades, todos deberemos poner un extra de voluntad e imaginación a la hora de implementar acciones de formación como pueden ser grupos de estudio y otras actividades que tiendan a mejorar y aumentar el bagaje teórico con el que deben contar nuestros militantes.
Como segundo desafío, y no por ello menos importante que el primero, debemos agudizar nuestra capacidad para convocar nuevos militantes en cada una de las facultades. La responsabilidad más importante de cada uno de nosotros es procurar la continuidad y el crecimiento de nuestra agrupación, que debe ser tanto en términos cualitativos, como cuantitativos. En este sentido, es indudable que cuantos más seamos y cuanto mejor formados estemos mayores más accesibles y más posibles se volverán los objetivos que nos tracemos.
Finalmente debemos no perder de vista nuestras carreras universitarias. Nuestros compañeros demandan verse representados por compañeros que sienten y viven las mismas cosas que ellos, y para esto no hay mejor manera que estar en las aulas, por que sencillamente no se puede representar lo que no se es.
Desafíos como los de este año, recuerdan el porque de la militancia, es decir, el hecho de que asumimos la política como herramienta de cambio, y la militancia en una agrupación política como vocación por derribar “imposibles” a nuestro paso. Saber que no estamos solos, contar con el compañero, sentir que fundimos nuestra individualidad sin perderla, para constituir un grupo determinado y con convicción, nos da la fuerza y las energías para asumir el trabajo, el compromiso, recordando siempre, aquella consigna del mayo francés de “hacer alegremente, cosas terriblemente serias”.
Mesa Nacional de Franja Morada - La Plata - Marzo de 2009.
“La política consiste en una dura y prolongada penetración a través de tenaces resistencias, para la que se requiere, al mismo tiempo, pasión y mesura. Es completamente cierto, y así lo prueba la historia, que en este mundo no se consigue nunca lo posible si no se intenta lo imposible una y otra vez. Pero para ser capaz de hacer esto no sólo hay que ser un caudillo, sino también un héroe en el sentido más sencillo de la palabra. Incluso aquellos que no son ni lo uno ni lo otro han de armarse desde ahora de esa fortaleza de ánimo que permite soportar la destrucción de todas las esperanzas, si no quieren resultar incapaces de realizar incluso lo que hoy es posible. Sólo quien está seguro de no quebrarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado estúpido o demasiado abyecto para lo que él le ofrece; sólo quien frente a todo esto es capaz de responder con un «sin embargo»; sólo un hombre construido de esta forma tiene «vocación» para la política”
Max Weber.
Consideraciones preliminares
El XXV Congreso Nacional de la Franja sin lugar a dudas tiene algunas ventajas que debiéramos considerar y aprovechar. Las mismas tienen que ver con el contexto que vive hoy la organización, la cual viene de atravesar un proceso extremadamente critico, que amenazo incluso el liderazgo de la Franja en la FUA, pero que afortunadamente encontró una salida, por que se supo en ese momento priorizar a la organización , por sobre los intereses de grupos y se comprendió que las tensiones que el valioso juego democrático genera, no deben poner en riesgo nuestros objetivos más trascendentes: la vigencia del modelo reformista en la Universidad Pública de excelencia.
De todas formas, debemos ser conscientes de que aun nos resta desandar un largo camino para que nuestra organización recupere el esplendor de otros tiempos, pero sin dudas si comenzamos por entender que en este congreso de discusión y de formación política , la prioridad para nuestra organización, debe ser : delinear, debatir, sintetizar ideas y diseñar políticas, dándonos la oportunidad de reflexionar y construir organización, si asumimos la realidad de esta manera, seguramente estaremos por transitando por la senda adecuada.
Estos ejes claros y concisos hicieron posible que un grupo de militantes, hace más de 40 años, identificados con el partido de Alem e Yrigoyen, se reúnan para discutir la inclusión de la Franja Morada en la estructura orgánica de la Unión Cívica Radical, y comenzar a imaginar así, una organización Nacional y Federal.
En los años setenta la mayoría de las organizaciones juveniles debatían alrededor de la lucha armada como única salida, la Franja se diferenció y demostró que la única salida era la democracia y la paz para superar los problemas estructurales que el país, ya en esos momentos estaba teniendo y que luego en los noventa se intensificaron.
Los ejes que dieron origen a nuestra organización en esos momentos y que hicieron diferenciarnos de los demás sectores juveniles fueron y deben seguir siendo:
-La defensa de la vida.
-La defensa de las Instituciones.
-La defensa de la Democracia.
-Enaltecer la militancia como forma de vida y no de muerte.
-Entender a la política como una herramienta de aportes colectivos y no individuales.
Suele sostenerse que el desastroso episodio de la guerra de Malvinas le dio lugar a la caída de la dictadura militar, pero esta tenía sus días contados desde la crisis de 1980, a partir de entonces, los conflictos generados desde el golpe militar fueron acentuándose hasta que alcanzaron una nueva instancia de resolución con la instalación de la democracia desde 1983.
La Franja Morada junto con la Junta Coordinadora Nacional, serán unos de los actores que impulsarán la discusión partidaria en el advenimiento democrático, la discusión política de a poco comienza a instalarse en todos los ámbitos de la sociedad y ya con la democracia recuperada se produce el ingreso masivo de militantes a la Franja, que se expande por todo el país.
La organización
Todas las agrupaciones políticas tienen, explicita e implícitamente, un esquema organizativo que consiste en una serie de reglas, procedimientos y mecanismos, para elaborar estrategias, instituir sus conducciones, tomar decisiones y finalmente lograr sus objetivos. Dos ejemplos:
-Organización de tipo liberal:
Tiene como única instancia de conducción el plenario, cada uno de sus miembros impone sus propias reglas, no existen conducciones explícitamente legitimadas, y no posee otro mecanismo de control que no sea el plenario, podemos marcar algunas deficiencias:
a) No se distinguen distintos niveles de responsabilidad. Además de no aprovecharse la experiencia, formación, etc., de determinados militantes, no se cumple con determinadas tareas que exigen una responsabilidad mayor.
b) Los mecanismos de control son demasiados ineficientes, ya que es necesario convocar un plenario para todas las decisiones.
c) Con respecto al cumplimiento de los objetivos que se fijen, es una organización poco efectiva, por que no tiene mecanismos concretos para la realización de tareas, su evaluación, revisión, etc. Al no haber niveles de responsabilidades, las críticas tienden a diluirse, disminuyendo las posibilidades reales de superar errores.
d) Las mayorías de las discusiones son encausadas por aquellos que en estos plenarios tienen mayor posibilidad de imponer sus ideas por contar con una oratoria magistral, impidiendo de esta forma el aporte que cada uno de los militantes puede hacer, desde el recientemente incorporado hasta el más experimentado
La práctica ha demostrado además que la dinámica de la complejidad de tareas y problemáticas que debe enfrentar una agrupación política, las lleva al estancamiento, a la dispersión y a la disolución.
-Organización de tipo carismática:
Se funda en la voluntad de una persona, por razones diversas, concentrándose en este único actor la potestad de la toma de decisiones.
La principal crítica que corresponde es el carácter eminentemente autoritario. Por otro lado los militantes no tienen posibilidades de crecimiento, estando reservados los espacios de conducción para el líder o la persona que esta delegue.
La crítica esta acotada a la voluntad del líder y el control tiene carácter unidireccional, desde el que imparte la orden hacia el que tiene que ejecutarla.
En la práctica de estos dos tipos ideales, según el método científico Weberiano (herramientas heurísticas (1) para elaborar hipótesis contrastables) se encuentra la génesis o el origen de muchas experiencias frustradas, que han derivado en la disgregación o el autoritarismo. La constante rediscusión y redefinición de nuestra forma de organización, basado en el centralismo democrático, genera la continuidad en el tiempo y el proyecto político que nos dio origen.
(1) En algunas ciencias, manera de buscar la solución de un problema mediante métodos no rigurosos, como por tanteo, reglas empíricas.
- Nuestra Organización:
El modelo de una organización, responde a la ideología que la recorre. Nuestra base ideológica que nos conceptúa como agrupación progresista y reformista, a partir de:
- concebir a la política como herramienta de trasformación;
- a la democracia no solo como defensa de la vida si no también como medio para dirimir conflictos a través del diálogo;
- a la vocación militante, para construir un país que promueva la igualdad del conjunto
de los ciudadanos;
- a la defensa de la educación pública y gratuita en todos sus niveles, como derecho inalienable que se debe garantizar y como herramienta principal para obtener igualdad de oportunidades, trabajando por la gratuidad de la educación, la autonomía de las Casas de Altos Estudios, del cogobierno como mecanismo democrático de conducción de las universidades y el ingreso irrestricto;
- a la coherencia ideológica como norma de conducta, concibiendo a la ética política como la manifestación práctica de nuestro discurso y la imposibilidad moral de transgredir nuestros valores, es lo que ha permitido que nuestra agrupación haya influido fuertemente en la política argentina y particularmente en el movimiento estudiantil organizado.
Ya circunscribiéndonos en el modelo organizacional en sentido estricto podemos ver como la democracia y los principios reformistas fueron los que orientaron nuestra práctica a lo largo de nuestra historia. La agrupación tomó como paradigma el CENTRALISMO DEMOCRÁTICO inspirado en el texto “El Partido” de Lenin: “antes de una conferencia, cuando el problema consiste en formular una línea política para el próximo período, la democracia triunfa sobre el centralismo. Pero cuando se trata de la acción política, el centralismo subordina a la democracia. Se trata entonces del correcto equilibrio entre uno y otro”
La combinación de centralismo supone potenciar la disciplina consciente y el sacrificio voluntario en aras de la máxima eficacia. El centralismo democrático se opone al burocratismo y a otras formas de organización como la de los partidos verticalistas y horizontalistas.
Las discusiones fluyen de “abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo” permitiendo un intercambio, un ida y vuelta.
Es por esto que el compromiso de cada uno con la organización y de la organización con cada uno es garantizar la participación en:
-la elaboración de la ideología, tomando a esta no como un corpus acabado, sino como un constante proceso de transformación acorde a los cambios de la realidad y a la necesidad de dar respuesta a los nuevos requerimientos.
- en la toma de decisiones, incentivando a asumir una postura crítica frente a las problemáticas planteadas, que permita arribar a una síntesis fruto del convencimiento mutuo a partir de la discusión racional.
- en el manejo de la información, llegando con ella a todos los militantes para que cada uno de ellos cuente con los elementos necesario para participar en igualdad de condiciones en la toma de decisiones y en la construcción de la ideología.
- en la construcción de objetivos y la elaboración de estrategias que los hagan posibles, estos entendidos como una serie de acciones destinadas en poner en práctica nuestras políticas.
Llevando estas ideas del universo de lo abstracto al de lo concreto es que nuestra organización cuenta con determinadas instancias que lo posibilitan.
Entremos en su análisis:
Las instancias plenarias: en ellas la agrupación se convoca para discutir las líneas generales y los temas que por su importancia merezcan la presencia de todos los militantes. Verbigracia anualmente nos reunimos en este seminario para analizar la coyuntura de la agrupación y trazar los ejes a seguir en el futuro. Estos están siempre coordinados por las conducciones y son estas quienes las convocan; es un deber de los militantes participar activamente, son espacios donde se plantean las inquietudes en un ámbito de confianza y respeto.
Los grupos de estudio: coordinado por un responsable de la agrupación son el ámbito por excelencia de formación política y de discusión de los militantes. Es también el espacio donde se realiza la planificación de actividades diarias de la agrupación. Si bien son herramientas que la agrupación brinda a los militantes para su crecimiento en la formación política, ésta debe ser enriquecida por el esfuerzo individual para nuevamente ser intercambiada y reelaborada.
Las instancias de conducción:
Con el objeto de explicitar los distintos niveles de responsabilidades, organizar la ejecución de tareas plenamente definidas y dotarla de coherencia en su accionar, nuestra agrupación posee órganos de conducción. Quizás es hora de discutir acerca de las ventajas cualitativas que ofrecen de aquellas que son de carácter colegiado y están integrados por militantes en los cuales la organización ha depositado su confianza de acuerdo a ciertos criterios. La conducción colegiada favorece el contacto con el resto de los militantes, evita los subjetivismos y posibles personalismos, enriquece la discusión en los niveles de conducción, permite una mejor distribución de responsabilidades y facilita el recambio previniendo por un lado el anquilosamiento y, por otro lado, los posibles traumatismos cuando estos recambios se producen.
La conducción regional:
En la actualidad y de acuerdo a la coyuntura política de cada regional, encontramos diversas formas de organizar los espacios de conducción y decisión regionales. Tal es así que podemos encontrar desde conducciones colegiadas, pasando por las unipersonales o a veces por espacios en donde están representadas todas las facultades y hasta aquellas regionales, donde por distintas causas no se ha podido organizar algún esquema de conducción.
Mas allá de la forma orgánica que pueda adaptarse a la regional, debemos tener en claro que en el desarrollo cotidiano de la agrupación, la conducción regional es el órgano máximo de conducción política, los militantes que la integran poseen el máximo nivel de responsabilidad. Deben garantizar la formación política y el crecimiento de los militantes de la regional, discutir con las conducciones de las distintas Facultades, desarrollar las políticas de la agrupación en la Federación y el H. Consejo Superior, y dependiendo de la coyuntura política local deberá participar activamente en el diseño de las políticas de la organización, del Movimiento Estudiantil, de sus facultades y de la propia universidad si las circunstancias políticas así lo permitieren o exigieran.
Entendemos que el proceso de crecimiento individual de los militantes de nuestra organización debe estar marcado, ante todas las cosas, por la concepción de construcción política de grupo y no individualista ni personalista. No deben concebirse los cargos institucionales o las responsabilidades en la organización como premios, muy por el contrario, éstos deben asumirse entendiendo que ningún miembro de la organización es imprescindible ni más o menos importante que los demás, sino con el compromiso que la organización en su conjunto demanda de aquellos militantes que ocupan estos espacios coyunturalmente. La Franja no comienza ni termina en una u otra individualidad, su fortaleza y permanencia en el tiempo está signada, principalmente por tratarse de una organización que ha sabido hacer prevalecer la construcción colectiva de un proyecto político por sobre los intereses de una persona, grupo o sector. Debemos definitivamente asumir que los recambios generacionales son, no sólo saludables para la agrupación, sino además necesarios. Un militante no puede perpetuarse en la organización, la militancia en la franja debe ser un modo, y no un medio de vida. Y debe ser responsabilidad de cada uno de los que hoy formamos parte de esta agrupación velar por el crecimiento de los más nuevos y por la incorporación de militantes, entendiendo que nuestro paso por la Franja es temporal y que luego debemos dejar espacio a nuevas generaciones que se encuentren capacitadas y en condiciones de continuar la construcción política y enfrentar los desafíos que se le planteen a la agrupación estudiantil.
Deben ser prioritario, para cada uno de los miembros de la organización, poder desarrollarse y crecer en determinados aspectos, que desarrollamos a continuación:
FORMACIÓN POLÍTICA:
Podemos entenderla como un proceso que implica experiencias que cada uno trae, pero por sobre todas las cosas a partir de las incorporaciones de herramientas aprehendidas en la Franja, donde es importante la incorporación de elementos teóricos y de la discusión responsable en cada uno de los espacios que para eso se da la organización de manera metódica. La participación de cada uno de los militantes en estos espacios de formación, por ejemplo los grupos de estudio, implica una responsabilidad como así un derecho para el conjunto de la militancia en demandar la realización de estos. La formación política también implica el entendimiento de la organización en la que se milita para que a partir de la visualización clara de las problemáticas de nuestro frente de militancia se pueda dar respuestas a diferentes coyunturas, y a la vez implica la comprensión de su ideología y prácticas políticas. La defensa de sus ideales. Finalmente, la formación política debe, necesariamente, ser transmitida entre los militantes. De nada sirve contar con militantes altamente formados en lo teórico si éstos no asumen el compromiso y la responsabilidad de compartirla y transmitirla a sus compañeros militantes.
MILITANCIA PRÁCTICA:
Es la actitud constante de llevar a la praxis todos los desafíos políticos que se plantea la organización, participando de cada una de las actividades cotidianas tanto en las facultades, acompañando procesos en otras Unidades Académicas de la regional, y de otras regionales, la militancia partidaria, etc.
INSERCION EN EL FRENTE DE MILITANCIA:
Como representantes estudiantiles que somos debemos necesariamente ser un par de nuestros compañeros, legitimándonos cada día en nuestro rol. Los cursos y los pasillos son nuestro medio natural de participación y construcción, esto hace necesariamente que seamos parte del mismo, esta práctica aportará a que sepamos interpretar las demandas y transmitir nuestras ideas.
COMPROMISO CON LA ORGANIZACIÓN:
Se construye con el grupo, cotidianamente en cada una de las actividades que nos involucran, de las que nos sentimos parte importante porque existe una identidad colectiva y en eso el accionar de cada uno, su individualidad se realiza en el grupo. El compromiso y la militancia diaria dotan al militante de actitudes y aptitudes que son válidas para el grupo, incorporando herramientas para la planificación, la priorización de objetivos, la organización de actividades y la pertinencia en el accionar, importante en el proceso de formación política.
Cabe destacar que el funcionamiento de una organización numerosa en la vorágine cotidiana, dado los numerosos espacios que nos toca ocupar, solo es posible si está fundada en la confianza mutua de cada uno de sus integrantes. Es vital entender que la confianza política y la confianza personal entre militantes si bien están estrechamente relacionadas, son muy diferentes. La confianza política se nutre de la pertenencia a una misma ideología, que construimos entre todos y es la que nos brinda la tranquilidad de que cada uno de los militantes de ésta organización está pensando en el futuro de la Franja, de la Universidad, Ciudad, Provincia, País., que antepondrá el bien del grupo por sobre el éxito individual y que nos permite saber que siempre mantendrá nuestros principios en alto.
Vicios de la militancia:
Como lo marcábamos al inicio, nuestra organización, a nivel nacional, viene de procesos complejos y difíciles, que han puesto en jaque, incluso su existencia . El primer paso para poder reconstruir los lazos resquebrajados tiene que ser comprender que muchos de los vicios que a continuación detallamos, estuvieron y siguen estando presentes, pero que es nuestra pura y exclusiva responsabilidad encaminar a la agrupación hacia la erradicación de éstas prácticas que tanto mal le hicieron y que sin dudas, de permanecer, la llevaran a su ocaso. Es ésta la intención y el compromiso que asumió la conducción nacional el año pasado de cara al congreso de FUA, para estos dos años de gestión. Debe ser también el desafío que nos planteemos en cada una de las regionales y frentes en los que la Franja aún tiene vida, puesto que será el único modo de que no se extinga. Sabemos que muchos años de fracturas en muchos casos serán difíciles de sortear, pero creemos firmemente que sobreponiendo el bien y el conjunto de la organización, estaremos en la senda correcta para lograrlo. Sin dudas que éstos procesos requerirán de madurez y formación política, recambios generacionales y ante todo, fortalecer conceptos esenciales como la confianza política, la pertenencia ideológica y la solidaridad militante.
Pero para poder erradicarlos, es necesario y de gran utilidad discutir acerca de los vicios en que pueden caer sus miembros y que dificultan su accionar político, su cohesión interna, etc. Haciendo que las discusiones y críticas no puedan ser tratadas en términos y espacios orgánicos, ellos son:
- el espíritu de camarilla: consiste en la formación de grupos cerrados que buscan privilegios para sus miembros o como grupo de presión interna.
- el subjetivismo impide analizar la realidad de manera objetiva, pudiéndose llegar al extremo de deformar la caracterización de una etapa histórica para acomodarla al propio proyecto. Se manifiesta también en no reconocer con franqueza los errores propios o limitaciones, buscando disimularlo con los ajenos o con falsas interpretaciones.
- la autosuficiencia: consiste en subestimar la capacidad de los demás militantes o la de los propios estudiantes, sobreestimando la propia. También lleva al militante a considerarse imprescindible en la vida de la agrupación y tenderá a concentrar responsabilidades y tendrá dificultades para delegar o compartirlas por carecer de confianza en el resto.
- la búsqueda de prestigio: suele ser complementaria a las dos anteriores y se sintetiza en el hecho de anteponer los intereses personales a los de la agrupación, creando competencia, generando enfrentamientos, problemas y desviaciones.
- la falta de predisposición para la discusión y síntesis: consiste que algunos compañeros van con posiciones cerradas a las discusiones, sin disposiciones para dejarse convencer o modificar posturas, dilatando las decisiones con posiciones caprichosas o infundadas y dificultando la síntesis del grupo.
- La arrogancia de la conducción: Tiene que ver con la búsqueda de beneficios individuales ante los militantes y tiene como origen una equivocada concepción sobre lo que significa conducir en forma respetuosa y solidaria una agrupación política con una alta convicción grupal.
NUESTROS DESAFIOS
El complejo contexto de crisis por el que se dispone a atravesar nuestro país, nos obligara sin dudas a complementar nuestra agenda política, más allá de la situación universitaria.
Por tal motivo, para poder estar a la altura de las circunstancias debemos este año privilegiar la formación política, como un horizonte para nuestra agrupación.
La incorporación de elementos teóricos, junto a la discusión y a la valoración de los espacios de formación se hace indispensable para poder incorporar los temas, por demás variados que surgirán a diario, desde la reforma política, hasta el proyecto institucional de universidad para los futuros 10 años. Decíamos valoración porque en un año tan lleno de actividades, todos deberemos poner un extra de voluntad e imaginación a la hora de implementar acciones de formación como pueden ser grupos de estudio y otras actividades que tiendan a mejorar y aumentar el bagaje teórico con el que deben contar nuestros militantes.
Como segundo desafío, y no por ello menos importante que el primero, debemos agudizar nuestra capacidad para convocar nuevos militantes en cada una de las facultades. La responsabilidad más importante de cada uno de nosotros es procurar la continuidad y el crecimiento de nuestra agrupación, que debe ser tanto en términos cualitativos, como cuantitativos. En este sentido, es indudable que cuantos más seamos y cuanto mejor formados estemos mayores más accesibles y más posibles se volverán los objetivos que nos tracemos.
Finalmente debemos no perder de vista nuestras carreras universitarias. Nuestros compañeros demandan verse representados por compañeros que sienten y viven las mismas cosas que ellos, y para esto no hay mejor manera que estar en las aulas, por que sencillamente no se puede representar lo que no se es.
Desafíos como los de este año, recuerdan el porque de la militancia, es decir, el hecho de que asumimos la política como herramienta de cambio, y la militancia en una agrupación política como vocación por derribar “imposibles” a nuestro paso. Saber que no estamos solos, contar con el compañero, sentir que fundimos nuestra individualidad sin perderla, para constituir un grupo determinado y con convicción, nos da la fuerza y las energías para asumir el trabajo, el compromiso, recordando siempre, aquella consigna del mayo francés de “hacer alegremente, cosas terriblemente serias”.
Mesa Nacional de Franja Morada - La Plata - Marzo de 2009.
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